Chavin
La llamada cultura de Chavin toma este nombre del sitio arqueológico Chavin de Huantar, localizado en las Tierras Altas del Norte o Cordillera Occidental, a la orilla de un afluente del río Maranión. En Ancash este sitio se halla sobre una terraza aluvial, en los 3 180 m de altitud, aislados de la costa y la selva por frías montañas.
Actualmente se halla en el límite oriental del Parque Nacional Huascaran, Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Existen unos 10 sitios más relacionados con la cultura Chavin.
Chavin de Huantar es un típico centro ceremonial. El pequeño valle que le rodea no puede sustentar una población numerosa, además, sus edificaciones tienen características idóneas solamente para fines religiosos, como ocurre con los templos mayas. Este sitio es bastante complejo, hoy se conserva solo una parte del mismo. Allí existen templos piramidales. Uno de estos, llamado El Castillo, se muestra como un edificio de base cuadrada de 72 m, con varios pisos y un interior complejo con escaleras y estrechas galerías. Aquí hay un ídolo de piedra al que los arqueólogos llaman El Lanzón, por su parecido a una lanza. Este monolito de granito, de 4,5 m de alto, tiene grabada la figura estilizada de un hombre jaguar, con grandes colmillos, adornado con serpientes y otros atributos. La parte mas antigua del Castillo tiene una plaza circular ubicada al Este. En su interior hay una plazoleta hundida cuyas ruinas son conocidas con el nombre de El Anfiteatro, donde se ven restos de un muro con lápidas grabadas: la inferior con figuras de felinos, y la superior con figuras humanas, en su centro es hallado el Obelisco Tello, otra interesante escultura que muestra un hombre jaguar, actualmente se guarda en el Museo Nacional de Antropología y Arqueología, en Lima. Con el paso del tiempo esta parte del templo sufre modificaciones. El lugar es abandonado por el año 300 a.n.e., pero luego vuelve a adquirir carácter sagrado. El 17 de enero de 1945, Chavin de Huantar sufre una desastrosa inundación. La causa es el desplome de la pared de un lago que se alimenta de un glaciar de montaña. El agua y el lodo arrasan con las evidencias arqueológicas que han sido recolectadas y reunidas por los arqueólogos en un pequeño templo del lugar. Muchos objetos aborígenes son esparcidos y sepultados por el lodo.
La cultura de Chavin es una de las más antiguas y enigmáticas del Perú; sus lugares de culto muestran una gran importancia, propio de una sociedad bien estructurada. Los hombres de Chavin se dedican a criar animales como la llama, dominan también la agricultura, alfarería y la metalurgia. Saben trabajar el oro, cobre, bronce y la plata, incluso hacen esculturas macizas de oro. Lamentablemente, casi toda la información disponible acerca de los objetos de metal procedentes de Chavin se reduce a crónicas hispanas, o en el mejor de los casos a piezas aisladas, propiedad de huaqueros o coleccionistas.
En 1924, el arqueólogo Julio C. Tello, encuentra en Chavin de Huantar fragmentos de una cerámica oscura y decorada con incisiones. El color oscuro tal vez se debe a una cocción del barro a temperatura no tan elevada. Cuando Tello descubre que esta se parece a la antigua cerámica que el arqueólogo Max Uhle estudia en el valle del río Supe, caracteriza a Chavin como una cultura también antigua, con su centro en Chavin de Huantar. Luego son desenterrados restos de una cerámica similar, oscura e incisa, en sitios de la costa y la sierra, y surge la hipótesis que marca a Chavin como la cultura madre del Perú.
Actualmente, algunos especialistas niegan la mencionada hipótesis argumentando que una cerámica oscura sigue elaborándose por cientos de años lejos de las Tierras Altas del Norte, sin influencia directa de Chavin. Según ellos, la esfera de influencia de Chavin queda restringida a los territorios de Ancash, Huanuco y Lima. Pero esto no parece ser exactamente así, pues es evidente que los motivos de Chavin aparecen en la cerámica de lugares distantes como Cupisnique. El modo de trabajar la cerámica varió mucho, pero no sus ornamentos.
No hay razones de peso para desechar la hipótesis que coloca a Chavin en un lugar especial en la historia de la civilización andina, sobre todo si se tienen en cuenta características específicas de su influencia. Tampoco existen motivos para dudar de su gran antigüedad. Los fechados asociados a la cultura de Chavin no son numerosos, tampoco indican gran antigüedad: del 900 a.n.e. al 200 a.n.e. Sin embargo, el descubrimiento efectuado en el sitio de Kotosh, no muy lejos de Chavin de Huantar, otorga más antigüedad a esta cultura. Allí los fechados indican el 1800 a.n.e. En Kotosh, una expedicion japonesa logró estudiar las ruinas de un templo de piedra en cuyo patio interior hay restos de un fogón de uso ceremonial, como mismo ocurre en los templos de Caral; estos cuentan con un sistema de ventilación que logra mantener el fuego. Cerca de la actual Lima, también hay sitios muy antiguos como El Pasadizo, La Florida y Mina Perdida. Todos son templos piramidales que datan por lo menos del 2000 a.n.e., lo que indica su posible relación con Chavin y Caral.
Los poblados diseminados a lo largo de la costa del Pacífico son también antiguos, algunos datan del 1500 a.n.e., e incluso del 3000 a.n.e. En estos, las viviendas son simples casas semisubterraneas con paredes de piedra o bloques de arcilla; sus techos son de madera o paja, a juzgar por las huellas de postes. Cuando excavan estos lugares aparecen anzuelos, arpones, redes y otros objetos de pesca, además de productos del agro, lo que evidencia intercambios con poblaciones de tierra adentro. Algunos de estos poblados antiguos pueden tener relación con Chavin, Caral y otros centros importantes.
Más o menos desde 1920 hasta la fecha, los expertos vienen estudiando numerosos sitios arqueológicos, resaltando las diferencias existentes entre los mismos, aún si estos son más o menos contemporáneos. Tales diferencias están marcadas por el tipo de edificación y estilos cerámicos; sin embargo, en los apuntes también aparecen misteriosos paralelismos. En arquitectura, están señalados por numerosos templos piramidales, y en la cerámica por similares grabados que resaltan las figuras del hombre jaguar, el cóndor y la serpiente, con atributos sagrados como el cinturón del arcoiris y otros.
En Paracas, los hermosos tejidos tienen bordada la figura del jaguar, aunque siempre de forma estilizada, lo que hace pensar en un puma u otro felino menor. Los bellos tejidos muestran también cóndores y serpientes. Para representar a la figura humana, en Paracas se usa un estilo propio, esquemático, donde la figura aparece cuadriculada, como en un dibujo hecho con la actual técnica digital.
Otras reflexiones acerca de Chavin y Caral
Conclusiones
Las ruinas correspondientes al horizonte mas antiguo de Chavin pueden ser contemporáneas con las de Caral, también con las de Paracas, Tiahuanaco y Nazca. En todos estos lugares se practica el mismo culto religioso. En la antigüedad, esta unidad religiosa funcionaba como una fuerza política estabilizadora, gracias a la cual eran posibles los intercambios de productos entre la costa, la selva y las tierras altas.Este intercambio es el que sostiene a los solitarios centros ceremoniales como Chavin de Huantar. Además, la construcción de los grandes templos conlleva trabajos en colectividad que solo pueden organizarse gracias a la referida unidad. Hay que resaltar que muchos templos -algunos de estos parecen ser muy antiguos- son verdaderas obras megalíticas.
Como se ha señalado, en Caral se hallan varios quipus. El quipu es un artefacto compuesto por sogas y nudos que se usa para intercambiar mensajes cifrados, es de uso exclusivo de la antigua clase sacerdotal. Objetos similares aparecen en Nazca, Paracas y otros lejanos lugares de la costa peruana. Este hallazgo puede estar indicando que en la América preincaica se difunde con fuerza un culto religioso, tal vez es el mismo culto solar que practican los olmecas del Golfo de México y otros grupos aborígenes del Caribe.
La antigüedad comprobada de Caral, la Ciudad Sagrada, obliga a revisar nuevamente los enigmas que encierran los templos megalíticos americanos y las figuras que aparecen, ya muy gastadas, en olvidados cerros y valles.
Bibliografía consultada
- Margolies, Luise: Inca architecture. Indiana University Press, Bloomington. Internet.
- Miloslav Singl: Los adoradores de las estrellas. Praga.1980.
- Soustelle, Jacques: The Route of the Incas. The Viking Press, New York. Internet.
- Vladimir Bashilov: Historia de las antiguas civilizaciones de los Andes Centrales. Moscú, 1979.
Por Juan Carlos Laria Menchaca
laria.inf@sepsa.cu
Fuente: El Explorador. Periódico Digital Espeleológico
Tags: caral, arqueología, peru, ruinas, ciudad más antigua, chavín, chavín de huantar